Por Javier Zapata.
Tepic vive una paradoja dolorosa: la realidad es cada vez más clara: mientras la capital nayarita enfrenta calles destrozadas, la inseguridad crece y un colapzo de los servicios públicos básicos se desmoronan, la presidenta municipal ha encontrado un pretexto perfecto para justificar el uso discrecional del dinero público: destinando recursos en encuestas que no buscan escuchar al pueblo, sino proyectar su imagen como aspirante a la gubernatura de Nayarit.
De acuerdo con versiones recogidas entre beneficiarios de programas sociales, las encuestas se han convertido en un mecanismo de presión y propaganda política, disfrazadas de sondeos de opinión. Con ello, la edil pretende legitimar un liderazgo inexistente y afianzar su camino hacia la sucesión estatal.
El señalamiento no se detiene ahí. A la sombra del ayuntamiento, han surgido “puestazos” estratégicos otorgados a su pareja sentimental y a figuras cercanas al partido Morena, consolidando una red de intereses que opera con recursos públicos. Esta estructura, más orientada a la ambición personal que al servicio, ha dejado a Tepic sumido en la ruina administrativa y social.
La capital nayarita paga hoy el precio de un gobierno más preocupado por el futuro político de una sola persona que por resolver las necesidades urgentes de miles de ciudadanos. El despilfarro en encuestas y los acomodos de poder revelan un estilo de gobernar donde la corrupción y el nepotismo se han convertido en la norma, mientras la esperanza de un cambio verdadero se desvanece en la inconformidad de la gente.
El resultado es visible: un municipio en ruinas, con un pueblo cada vez más cansado de las promesas incumplidas y con una clase política de Morena que vive del presupuesto como si fuera su botín personal. La corrupción, el nepotismo y la frivolidad no solo han marcado esta administración, sino que amenazan con extenderse a todo el estado si no se pone un alto.
La edil de Tepic confunde encuestas con votos, propaganda con gobierno y poder con propiedad. Nayarit merece gobernantes con visión y compromiso social, no personajes que dilapidan recursos en alimentar su ego político mientras la capital del estado se hunde en la desatención.
El pueblo de Tepic ya no cree en encuestas pagadas ni en simulaciones. Lo que se reclama es trabajo, transparencia y resultados. Lo demás es simple despilfarro del dinero del Pueblo.
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